Tras la actualización de los impuestos a los combustibles, que resultó descongelado desde febrero, se oficializó que el incremento será del 34,8% en el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC).
Esto representa una acumulación del 376,61% desde el inicio del año, buscando una recaudación tributaria anual cercana a los 3.000 millones de dólares o el 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB).
Pero sobre eso, las petroleras también aplicarían un ajuste que compense la devaluación mensual del peso contra el dólar (+2% en el tipo de cambio oficial).
En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, el impacto es de un 3,7% sobre la nafta súper; de 3% en la nafta premium; de 2,4% en el gasoil; y de 1,9% en el diesel premium.
La excepción es la Patagonia, que está exenta de estos tributos por producir los recursos (el petróleo).








