Minutos después del encuentro entre Rosario Central y San Lorenzo, que tuvo lugar en el Gigante de Arroyito, Andrés “Pillín” Bracamonte y Daniel “Rana” Attardo fueron increpados y asesinados a balazos.
Tras este hecho, se bajaron al menos dos hipótesis en la Justicia santafesina. Por un lado, que Pillín consiguió algunos beneficios en la causa que se le seguía por lavado de dinero a cambio de que se le cayeran algunos nombres casualmente en algunos interrogatorios.
Y la otra, es que que en la interna por ver quién maneja todos los negocios ilegales de la ciudad, su nombre históricamente estuvo asociado al de los Monos, de la familia Cantero.
Durante una conferencia de prensa, los fiscales Matías Merlo y Alejandro Ferlazzo aseguraron que la investigación está relacionada “con otras circunstancias” que se agruparán como fue la tentativa de homicidio que se vio después del clásico frente a Newell’s, en el mes de agosto.
Algo similar a lo que ocurrió “la balacera que sufrió en su domicilio y como otros atentados que pasó en años anteriores en la escuela de una de los hijos de Bracamonte”.








