Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita de la misma en Argentina llegó a 47,2 kilos por habitante por año.
Por ello, el mismo organismo atribuye esta disminución a los efectos de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, lo que ha modificado los hábitos alimenticios de los argentinos.
En paralelo, el peso promedio en gancho de los animales cayó un 1,1% en octubre, ubicándose en 228 kilos, un descenso atribuido al incremento en el uso de animales jóvenes durante la faena. A pesar de estas cifras, la producción total en los primeros diez meses del año llegó a 2,631 millones de toneladas, una contracción del 4,5% interanual.







