El dolor de la familia en el velorio del kiosquero: «No creo que el Presidente pueda mirarme a los ojos

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La familia del kiosquero asesinado en Ramos Mejía Roberto Sabo exteriorizó este martes el dolor por el crimen y uno de sus hijos remarcó: «Me gustaría que venga Alberto Fernández y trate de mirarme a los ojos, pero no creo que pueda».

Así lo expresó Nicolás, el hijo mayor de Sabo, quien ahora quedará a cargo del comercio familiar.

«Al Presidente le diría que lo elige la gente y lo eligen porque todos quieren vivir mejor. Ellos tienen que estar en la calle con nosotros, no escondiéndose de nosotros. Me gustaría que venga Alberto y trate de mirarme a la cara, creo que no podría», aseguró.

Los restos del kiosquero, asesinado a balazos el domingo pasado, durante un robo en su local, fueron velados esta martes a la tarde en una cochería del partido bonaerense de Morón.

La gente está harta de esto, hay que cambiarlo”, sostuvo el joven de 25 años.

Por su parte, Pedro indicó: «La noche fue muy mala. Todos estos días y lo que vienen vamos a estar mal. No hay vuelta atrás. Lo único que me tiene en pie es la gente desconocida que se acercó. Gente que pasa, para y deja una flor en el kiosco».

«Me gustaría que lo recuerden como ahora, con cariño, lo tenemos presente en todo momento. Estaban diciendo que van a poner un santuario frente al kiosco, y me parece bien. Hace 40 años que estamos en la cuadra», sostuvo el hombre.

Posteriormente, Pedro reiteró lo que había dicho durante la marcha que se hizo este lunes en Ramos Mejía, que el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, se acercó hasta su casa: «Al menos, dio la cara y se hicieron cargo del sepelio. También, le manifestamos que necesitamos seguridad en el kiosco y nos expresó que iba a poner, pero no alcanza».