La farmacéutica lo comunicó ante un tribunal inglés
Luego de algo más de cuatro años del comienzo de la pandemia de Covid-19, la empresa de alcance global con sede Cambridge, Inglaterra, confirmó que sus vacunas para combatir el coronavirus podrían provocarle a los pacientes una trombosis. Se trata del síndrome de trombosis con trombocitopenia (TTS).
Si bien la biofarmacéutica halló que la trombosis se daba en «extraños casos», sus vacunas generaron cierta polémica, al punto de que España prohibiese su aplicación en todo el territorio.
El primer caso denunciado ante el Poder Judicial e Reino Unido fue el de Jamie Scott, quien asegura que luego de la inoculación sufrió una lesión cerebral que le provocó un coágulo de sangre y posterior hemorragia. Desde el entorno de Jamie declararon que las complicaciones comenzaron luego de que se aplicase la vacuna AstraZeneca en abril de 2021. Por su parte, la empresa respondió con una carta diciendo: «No aceptamos que el TTS sea causado por la vacuna a nivel genérico».
Sin embargo, tiempo después en su alegato solicitado por el Tribunal Superior, afirmaron que «Se admite que la vacuna AZ puede causar TTS en casos muy raros. Se desconoce el mecanismo causal. El TTS también puede ocurrir en ausencia de la vacuna AZ (o cualquier vacuna). La causalidad en cualquier caso individual será materia de prueba pericial».






